Bailando nace el amor
Fred Astaire es aquí un bailarín de nigth-club neoyorquino que aparece un buen día en Buenos Aires como consecuencia de la política auspiciada por el Hollywood de los años 40, deseoso de ganar en Sudamérica lo que había perdido en Europa a raíz de la Segunda Guerra Mundial.
Un poco como el Johnny Farrell (Glenn Ford) de Gilda, si bien naturalmente en otra línea y con distinto propósito, Robert David (Fred Astaire) recurre a un amigo para poder conseguir trabajo en el hotel “Acuña”, de categoría, para poder recuperar el dinero perdido en las carreras de caballos, su gran debilidad.
Sin embargo, la solución de sus problemas le llega al bailarín por un curioso plan que establece el viejo Acuña para casar a la segunda de sus cuatro hijas, Maria encarnada por la deslumbrante Rita Hayworth.
Agotados los líos y recursos propios del caso, William Seiter obtuvo una comedia más que agradable, que sobresale por su fino trazado sentimental y en particular por sus números musicales, de los que cabe destacar: “I’m Old Fashioned”, dúo memorable de Astaire y Hayworth en el jardín de la residencia de los Acuña, sumido en la penumbra de la noche; “Shorty George”, al estilo Harlem, con un Astaire impagable y una Rita deliciosamente juvenil y “You Were Never Lovelier”, ambos cantando y bailando al amor en el jardín de sus ensueños, con la maravillosa música compuesta por Jerome Kern.
Un musical para no olvidar y la unión de dos artistas que han hecho historia.
Imagen: ebay
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Comentarios al artículo
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Fecha: June 21, 2008 at 7:41 pm
[…] y entender en la distancia, qué el concepto de “artista” no se aplica a cualquier actriz, bailarín o cantante. Pero que los que llamé anteriormente artistas, sí respondían a estas disciplinas con […]









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