Cazadores de mentes, crímenes en una isla
Cazadores de mentes es una película de suspense e intriga bastante entretenida. No pretende nada más que eso, entretener. Lo cual ya es un obejtivo ciertamente complicado pero, en este caso, cumple lo que promete.
Un grupo de aspirantes a agentes del FBI, concretamente a su departamento de criminología, expertos en trazar perfiles psicológicos prácticamente con un par de vistazos generales, son trasladados a una isla abandonada para realizar una práctica de campo.
Su instructor, interpretado por Val Kilmer, pretende que estén preparados para situaciones que, tal vez, jamás tengan que vivir. Sabe que sus métodos son cuestionados por sus superiores pero él se desvive por el trabajo. Sus alumnos serán los mejores criminólogos del mundo.
Siete aspirantes viajarán a esa isla, un recinto abandonado en el que el ejército realiza prácticas. Como les cuenta el propio instructor, “si queréis recrear una epidemia o un holocausto nuclear, éste es el mejor sitio”. En la isla encuentran una recreación de un pueblo abandonado, arrasado por algún tipo de desastre. Sus “habitantes” son maniquíes.
En este escenario, el instructor indica a los siete chicos presentes y al octavo miembro de la expedición, un observador imparcial, criminólogo de profesión, que no están solos en la isla. Existe un asesino llamado “el titiritero” que, en unas pocas horas cometerá su primer crimen.
Sin embargo, ese asesino ficticio termina por ser más que real y el fin de semana de prácticas en la isla, una experiencia inolvidable para todos ellos. Además de convivir con sus propios miedos, deberán enfrentarse a un despiadado asesino. ¿Serán capaces de sobrevivir?
Artículo de Tony Brasco
Productor y guionista... como diría el replicante al que encarnó Rutger Hauer en la mítica Blade Runner... "he visto cosas que vosotros no creeríais"... algunas se pueden contar y otras, habrá que pensarlo...



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