El precio de las entradas y consumisiones en los cines: abusivo
Últimamente, y desde hace ya algunos años, parece que ir al cine (al menos en las salas españolas) es todo un lujo destinado simplemente a unos pocos.
El pasado lunes, acudía a una de las muchas salas de cines Cinesa, con la idea de disfrutar de una buena tarde viendo una interesante película y acompañado de unos muy buenos amigos.
Sin embargo, la película sinceramente fue lo de menos. Poco importante, pues, a pesar de que obviamente conocía el precio de entrada, fue sorprendente el comprobar cómo la compra del ticket, así como de las palomitas y algo de bebida para dejarlas bajar poco a poco, incrementó el gasto casi tanto o más que una buena cena.
Del precio de la entrada ni hablamos, 6 euros en el peor de los casos, y en el mejor (por ser estudiante, por ejemplo), te lo rebajan únicamente 1 euro.
Si multiplicamos este precio por un total de 4 personas, nos quedamos con la sorpresa al comprobar que sólo las entradas, nos cuestan 24 euros.
Luego de adquirirlas, toda buena película siempre se disfruta mejor con unas palomitas y algo de bebidas. Por lo cual, acostumbrado a hacerlo, decidimos dirigirnos al mostrador de consumisiones.
No vale de nada llevar algo desde fuera, porque las normas estrictas de estos cines te impiden si quiera portar una simple botella de agua.
Pedimos un total de 4 bolsas de palomitas y 2 refrescos, comprobando cómo el coste final llegaba nuevamente a casi 25 euros.
La tarde de cine, por llamarla de alguna bendita forma, nos costó ni más ni menos que casi 50 euros. Para hacernos una idea, ocho mil de las antiguas pesetas, cantidad por la que, hace apenas unos años, disfrutabas de una buena cena sin caer en la cuenta.
El precio en los cines, simplemente: abusivo
Esto nos queda a que, anteriormente, una entrada de cine no te costaba más allá de 500 pesetas. Por mucho que digan, las distintas empresas propietarias de los cines, han aprovechado el euro para subirlas otras 500 pesetas más. O, lo que es lo mismo, a 6 euros.
Ni qué decir el coste de las consumisiones, realmente caras sin ningún tipo de justificación aparente.
Y yo me pregunto, ¿qué debemos hacer los consumidores al respecto? Quizá, ¿debamos de dejar de acudir al cine como medida de protesta? ¿Acaso las palomitas son de oro? ¿Tienen algún tipo de energía invisible y desconocida? ¿Qué decir del precio del refresco o, a lo sumo, el menú completo? ¿Y los nachos con queso?
Lo desconozco estimado lector. Pero siempre nos quedará decir eso de… “y luego se quejan cuando nos descargamos películas de forma totalmente legal“.

Artículos relacionados
Comentarios al artículo
1
Fecha: January 22, 2008 at 8:03 pm
[...] Por cierto, de momento esta oferta se ha puesto sólo en marcha en Francia. Desconocemos si se ampliará o no a algún que otro país más, aunque todo dependerá de la aceptación que tenga de manos de los consumidores. [...]
2
Fecha: November 20, 2008 at 12:38 pm
Ahora parece que podemos entrar al cine con comida sin que puedan decirnos nada:
http://www.ideal.es/granada/20081120/granada/multan-cines-dejan-entrar-20081120.html
Además, con la tarjeta cinesa la entrada cuesta 5 euros incluso los festivos. Sigue siendo caro, pero ya no son 7 de cine + 10 de palomitas/bebida.
Saludos!









Últimos comentarios