Ginger Rogers. Biografía de una luchadora. Parte 2º
Se dice que Ginger fue la pareja perfecta de Fred (como lo dijeron en 1933 Croce y John Mueller), más allá de esta aceveración y de gustos personales. Su dupla ha sido maravillosa. Diez películas musicales, que revolucionaron el concepto del musical moderno y cinematográfico, introduciendo rutinas de baile envueltos en elegancia y virtuosismo.
El resultado lo describió a la perfección Katharine Hepburn: “Ella da la sensualidad, él, la clase”.

De esa prolífica carrera juntos, hay que destacar los grandes números cómicos de “I’ll Be Hard To Handle” Roberta (1935), “I’m Putting All My Eggs In One Basket” de Sigamos la flota (Follow the Fleet), de Mark Sandrich (1936) o “Pick Yourself Up” de Swing Time (“En alas de la danza”) (1936), de George Stevens. U otros de gran romaticismo como “They Can´t Take That Away From Me” en Ritmo loco (1937) de Mark Sandrich.
Tampoco se pueden olvidar sus grandes bailes como “Smoke Gets In Your Eyes” de Roberta (1935) de William A. Seiter, “Cheek To Cheek” de Sombrero de copa (Top Hat) (1935), dirigida por Mark Sandrich o “Let’s Face the Music and Dance” de Sigamos la flota (Follow the Fleet) (1936) o “Let´s Call the Whole Thing Off” de “Ritmo loco” en un maravilloso baile en una pista de patinaje neoyorquina y la historia de Irene Castle ( “The story of Vernon and Irene Castle”), de H.C. Potter (1939).
En medio de tanto éxito, su continua lucha con la RKO, por obtener papeles dramáticos, que le diesen oportunidad de no ser encasillada como el mero complemento de Fred Astaire… Algo que tal vez no logró y con lo que tuvo que cargar.
Ginger se forjó a la sombra de Astaire y esa fue la causa principal de sus legendarios desencuentros. Cuando Fred Astaire y Ginger Rogers rodaron “Volando hacia Río de Janeiro” ( Flying Down to Rio , 1933), ella era una actriz de bastante conocida, mientras que él tan solo había intervenido en una película y no se le había renovado el contrato. Ginger aparecía en cartel por delante de Fred. Sería la única ocasión. En sus nueve títulos restantes Astaire iría siempre a la cabeza, cuentan que siempre se sintió dolida.
En su pelea constante por demostrar sus verdaderos dotes drámaticos, que los tenía, aparte de los ya conocidos cómicos. Ginger pudo vislumbrar su cosecha, cuando en 1941, en la ceremonia de los Oscar se leyó el nombre de la mejor actriz de 1940, la sorpresa … Ginger Rogers era la ganadora por “Espejismo de amor” ( Kitty Foyle ). Las dos actrices más aclamadas de todos los tiempos, Bette Davis y Katharine Hepburn, partían como favoritas por sus excelentes trabajos, sin olvidarnos de Joan Fontaine y Martha Scott. Fue, en definitiva, un año muy competitivo de la historia de estos galardones, en lo que a interpretación femenina se refiere, y triunfó sin pensarse una bailarina y antigua corista de gran personalidad. Se dice que fue uno de los Oscar más aplaudidos de la historia, porque todos los allí presentes sabían lo importante que era para Ginger Rogers. Suponía el reconocimiento a su empeño por ser una actriz de verdad y no sólo una bailarina de cara bonita y espléndido cuerpo.
A partir de aquí protagonizó “Unidos por la fortuna” (1940) junto a Ronald Colman, “El mayor y la menor” (“The major and the minor”), debut en Hollywood como director de Billy Wilder (1942) junto a Ray Milland, “Once upon a honeymoon” (1942) junto a Cary Grant, “Compañero de mi vida” (1943) con Robert Ryan, “Te volveré a ver” (1944) con Joseph Cotten y Shirley Temple en un estimable melodrama producido por Selznick, “Fin de semana” (1945) o el remake del clásico “Gran hotel” (1932, Edmund Goulding) con Van Johnson. Todas películas de renombre.
Este artículo continúa en: Ginger Rogers. Biografía de una luchadora. Parte 3º
Imagen: areavoices
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