Lars y una chica de verdad (2007)
Son pocas las películas que te dejan con una sensación confusa dentro del corazón. Eso fue lo que me pasó cuando vi la película Lars y una chica de verdad, una mezcla de sentimientos que cambian constantemente a lo largo de toda la trama.
Si uno lee la trama, esta es sencilla y hasta muy cómica. La historia es acerca de un muchacho que se enamora perdidamente de una muñeca inflable, pero claro, lo uno podría pensar que emplea esta muñeca para fines más bajos, pero no, literalmente se enamora de ella.
Este desorden se llama “ilusión” y el protagonista Lars lo siente debido a una serie de problemas que ha estado acarreando desde pequeño. Primero, la muerte de su madre cuando estaba dándolo a luz y segundo, vivir con un padre depresivo por dichos acontecimientos.
Lo inusual de esta película es que gracias a la brillante actuación de Ryan Gosling, los espectadores se trasladan a su universo de una manera progresiva, conjuntamente con los demás personajes de esta película que al final, terminan convenciéndose de que Bianca, la muñeca inflable, es real, tal como lo piensa Lars.
Claro que uno, que no tiene compromiso como si lo poseen los personajes de la película, empieza un arduo trabajo para tratar de no convencerse y en ese camino, la risa de las situaciones increíbles que suceden y la tristeza de verse envuelto junto con Lars en la trama libran una batalla.
Dirigida por Craig Gillespie, actúan también Ryan Gosling, Patricia Clarkson, Emily Mortimer, Kelli Garner, Paul Schneider.




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