Matrix, un clásico moderno
Cuando, cualquier simple aficionado al mundo del cine habla de la película Matrix, puede hacerlo desde múltiples perspectivas, obviamente, una para cada aficionado, que para eso las opiniones son como la boca… todo el mundo tiene una.
Sin embargo, lo que generalmente se suele decir de ella es que tiene unos efectos especiales increíbles.
Y, siendo cierto, únicamente se queda en la superficie.
Para el profesional (entiéndase este calificativo sin ningún tipo de pretensión, por favor), Matrix marca un antes y un después en la Historia del Cine.
Del mismo modo que, en su momento, Ciudadano Kane supuso lo que supuso porque nadie, hasta entonces, había rodado así, Matrix, salvando las distancias, supone exactamente lo mismo.
Y voy un poco más allá.
No podemos dejar de situarnos en el tiempo y Matrix llega en un momento en el que los espectadores están (estamos) saturados de información.
Es decir, llega en un momento en el que es muy difícil sorprendernos porque ya hemos visto casi de todo.
Y, curiosamente, lo consigue.
Y, además, lo consigue no sólo a base de un abrumador despliegue de efectos especiales cosa que, a día de hoy, cualquier película puede conseguir.
No. En este caso, los efectos especiales son un recurso, una manera perfecta de decorar un pastel sublime. Es decir, la guinda a un guión y una historia perfectamente trazada, llena de simbolismos y referencias filosóficas.
Matrix, en el fondo, es una película de formato clásico, con una estética novedosa y una manera de expresar la acción como nunca antes se había hecho.
Por eso supuso lo que supuso y, sobre todo, supondrá lo que supondrá.
- Categorias: Ciencia Ficcion, Historia del Cine
Artículo de Tony Brasco
Productor y guionista... como diría el replicante al que encarnó Rutger Hauer en la mítica Blade Runner... "he visto cosas que vosotros no creeríais"... algunas se pueden contar y otras, habrá que pensarlo...



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8 Comentarios al Artículo: Matrix, un clásico moderno