Retorno a Hansala, ficción o realidad
A comienzos de esta década, en las playas de Rota, cerca de Algeciras, aparecieron los cadáveres de once jóvenes inmigrantes marroquíes que buscaban cruzar el estrecho en una patera. Desgraciadamente, ésto casi deja ya de ser noticia, pero lo es cuando los once muchachos pertenecían a la misma aldea, Hansala.

Fue un hecho real ocurrido hace unos años, y el reconocimiento de sus ropas, hizo que sus familiares pudieran llevarse a sus seres queridos a su tierra. Ahora, esta película, Retorno a Hansala, pretende recrear aquel suceso visto desde los ojos de dos personajes: Martín, un empresario funerario, que pretende hacer negocios con lo ocurrido, y Leila, hermana de uno de los fallecidos.
Ambos se embarcarán en la aventura de intentar repatriar el cadáver del muchacho en una furgoneta, donde ambos vivirán una intensa experiencia moral que les llevará a replantearse todas sus creencias.
Es el punto de vista más dramático de quienes han de luchar por un trozo de tierra y de pan para poder sobrevivir. El del triste final que muchos de ellos viven, llevados a nuestras pantallas en su más cruda realidad. Un road movie, como la misma directora, Chus Gutiérrez, lo define, pero con dos vertientes: el viaje físico, el de la furgoneta, el de las consecuencias de atravesar desde Algeciras a Hansala en Marruecos, y un viaje moral, el de la transformación de los pesonajes ante una realidad desestabilizadora.
José Luis García Pérez y Farah Hamed son los dos protagonistas de esta trágica película que se rodó en gran parte en el poblado al que pertenecían los desdichados jóvenes: Hansala.
Foto: Central de Cine
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