Un puente lejano (1977) - Primera parte
Imaginad cuáles pueden ser las claves que llevan a una película al éxito.
Un gran reparto.
Un buen guión.
Un director conocedor de su oficio.
Si juntásemos todo esto, añadiendo una producción libre, al margen de los estudios, que no pusiera problemas con el presupuesto y los tiempos de rodaje, parecería que lo tenemos casi todo, ¿no?
Tenemos una gran historia, una historia que sucedió en la realidad.
Una de esas historias épicas, de las que, tristemente, sólo suceden en las grandes guerras, donde sale lo peor del ser humano.
A finales de 1944 y, alentados por el buen resultado del desembarco de Normandía, el ejército aliado decidió poner en marcha una operación llamada “Market Garden” que tenía como objetivo poner fin a la guerra antes de las Navidades de ese año, de tal manera que todos los soldados pudieran regresar a casa con sus familias.
Se trataba de invadir Alemania por el norte, desde Holanda, tomando una serie de puentes estratégicamente colocados y acceder al país germano conquistando la zona norte, la que sustentaba toda la industria de guerra.
La operación, debido a una serie de errores por parte de los Aliados, a las malas condiciones climatológicas y, cómo no, a la sempiterna mala suerte, fue un absoluto fracaso.
Sin embargo, es una de esas historias que merece la pena ser contadas.
O eso pensaron cuando decidieron hacer la película.
El productor independiente Joseph E.Levine había adquirido los derechos de un libro en el que se narraba toda la historia.
Corría el año 1975 cuando el señor Levine contactó con uno de los guionistas de mayor éxito de los últimos cuarenta años, William Goldman, autor, entre otros muchos, de los guiones de Dos hombres y un destino, Marathon man, Todos los hombres del presidente o La princesa prometida.
Un año después, el guión estaba terminado.
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