Una novia para dos, crítica
Una novia para dos o conocida en América Latina como La novia de mi mejor amigo es una comedia de la cual tenía algunas esperanzas, en especial por la participación de Dane Cook, a quien había visto muy bien en la película Como la vida misma, junto a Steve Carell.
Sin embargo, más allá de llevarme una sorpresa, queriendo que el trío formado por Kate Hudson y por Jason Biggs me diera algo más que simples risas al aire, lo que se puede sentir luego de verla es una decepción total, bueno no tanto a ese punto, pero muy cercano a considerarla una perdida de tiempo.
La película se centra en un hombre que se llama Tank (Dane Cook), que tiene un inusual trabajo, ya que es contratado por los ex novios para hacer que sus parejas vuelvan a sus brazos. Su tarea es hacer una salida con la ex, que sea tan desastrosa que ella empieza a valorar a sus antiguas parejas y les piden volver a intentar la relación. Después de una salida con Tank, cualquier cosa en la vida sentimental será mejor que nada.
El problema es cuando el mejor amigo de Tank, llamado Dustin (Jason Biggs) le pide ayuda para conquistar a una chica bajo las técnicas que él emplea, lo malo es que está chica adora el tipo de trato y la relación que le da Tank, que se vuelven amantes, aunque obviamente Dustin no se entera.
En esta parte de la película es donde se nota el lado trillado, bien hubieran podido sacar una escena de la película Cómo perder a un hombre en 10 días e insertarla aquí sin problemas o modificarla para que así sea, ya que se siente muy presente ese cliché en esta parte de la película.
Lo que nos preguntamos, es hasta cuándo Kate Hudson seguirá interpretando este tipo de papeles, creo que si se esfuerza un poco más podría conseguir mejores ofertas que ayuden a ver todo el esplendor que puede brindar a nivel actoral.
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